Pastora
Soy Pastora. Llegué por mi cuenta al santuario, muy flaca y con lazos de trampas incrustados en mis patas traseras. Tras una operación y meses de recuperación, puedo moverme sin mayores secuelas, aunque aún les tengo miedo a los humanos.
Al apadrinar un animal del Santuario Clafira, te conviertes en parte de su historia. Tu apoyo mensual asegura su alimentación, cuidados y un hogar digno para toda la vida.
Apadrinar no es solo donar. Es comprometerte con la vida de un animal que alguna vez fue ignorado, explotado o maltratado.
Gracias a tu apoyo, podemos garantizar su bienestar día a día, desde su alimentación hasta sus cuidados veterinarios y su recuperación emocional.

Soy Pastora. Llegué por mi cuenta al santuario, muy flaca y con lazos de trampas incrustados en mis patas traseras. Tras una operación y meses de recuperación, puedo moverme sin mayores secuelas, aunque aún les tengo miedo a los humanos.
Crush forma parte de los habitantes del Santuario Clafira.
Soy Lucho. Me tenían encerrado en un canil, separado de los otros perros de un criadero de gran danés porque había peleas. Llegué muy flaco al Santuario Clafira, donde hoy recibo cuidados.
Dietas nutritivas y específicas para cada especie.
Chequeos regulares y atención especializada.
Reparación de cercos, camas de paja limpia y techos seguros.
Terapia especializada para superar traumas del pasado.
Conoce a fondo su historia, personalidad única y gustos.
Recibe noticias regulares sobre su bienestar.
Imágenes exclusivas y videos de sus momentos más alegres.
Ser el pilar fundamental que sostiene su nueva vida.
Un pequeño aporte mensual significa alimento, cuidado y una vida digna para siempre
Recibe historias cada mes