Esperanza
Vivía en los cerros con mi familia hasta que unos perros me atacaron y dañaron mi pata trasera. Días después me rescataron y me llevaron al santuario, donde recibí cuidados y sané. Hoy vivo segura gracias a quienes cambiaron mi destino.
APADRINAR A ESPERANZASu historia
Rescatada julio 2019
“Solía pastar en los cerros junto a mi familia. A veces llegaban hombres a llevarse algunas vacas y nunca más las volvíamos a ver.
Un día unos perros me persiguieron, me cansé y no podía correr. Se comieron parte de mi pata trasera y dolía un montón. Luego de unos días vinieron a rescatarme y me llevaron a un santuario. Fui atendida y con el tiempo sanaron mi pata. Gracias a quienes se esforzaron por mí, mi destino cambió y tengo la seguridad que necesito.
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